Por Pat God

The Sunday morning gospel goes good with the soul
There’s blues folk and country and rock… “Like a Rolling Stone”
The world could get together as one
If everybody under the sun would add some:
Add some music to your day
(Add some music to your day. Alan Jardine, 1970)

La música gospel del domingo por la mañana va bien con el soul
Hay blues, folk y country y rock… “Like a Rolling Stone”…
El mundo entero podría estar unido
Si todos bajo la capa del cielo añadiesen un poco:
Añade un poco de música a tu vida
(Añade un poco de música a tu vida. Alan Jardine, 1970)

Érase una vez tres hermanos. Vivían en California y se pasaban todo el
día en la playa, cantando y tocando las guitarras y admirando a los
surfistas que hacían equilibrios sobre las olas. Se llamaban Brian,
Dennis y Carl Wilson. Con su primo Mike y su amigo Alan formaron un
grupo, se pusieron de nombre Beach Boys y tuvieron mucho éxito con
canciones sobre la vida junto al océano, las carreras de coches y
las fiestas nocturnas en la playa.

Una de sus mejores canciones fue escrita por Alan Jardine y explica
las clases de música que existen, lo bonitas que son todas ellas y lo
bien que nos sienta a todos escuchar música cuando vamos de paseo,
cuando hablamos por teléfono o cuando cenamos en una cafetería. Se
titula Añade un poco de música a tu vida y es de hace 40 años pero
sigue siendo estupenda, contagiosa y alegre, y lo que cuenta sigue
siendo verdad a todas horas del día y en cualquier momento de la vida
de las personas.

Existen canciones agradables para pasar un buen rato y canciones
tristes que te acompañan cuando lloras. También hay canciones
violentas que te dan aliento cuando estás enfadado y canciones que
protestan cuando alguien sufre porque otros abusan de él. Existen
canciones dulces y canciones amargas, canciones de risa y canciones
solemnes. Canciones para los que están enamorados, canciones para los
que se van, canciones para decir adiós a la gente que queremos, para
felicitar las Navidades y los cumpleaños. Pero la mayor parte de
canciones que se han escrito hablan de amor y de sentimientos.

Ilustración de Jonas Bergstrand

En cada parte del mundo existe una música diferente que se interpreta
con instrumentos diferentes. Los chinos hacen sus canciones sólo con
cinco notas. Nosotros tenemos 12, es decir que dividimos en 12 partes
la gama de sonidos que el oído humano es capaz de captar. En otros
países prefieren hacer divisiones diferentes de la gama de sonidos y
por ejemplo los árabes tienen su propia distribución de notas. La
música china nos parece saltarina y juguetona y la música árabe parece
que se desliza y que llora alrededor nuestro y resulta emotiva y
espiritual.

Todas son músicas buenas y todas se pueden disfrutar muy a gusto. No
existe un estilo superior a otro: la música india y la música africana
son muy diferentes pero las dos sirven para que las personas expresen
sus sentimientos y cuenten sus historias. Cuando no estamos
acostumbrados a escucharlas a lo mejor nos resulta difícil de
entender, pero cuando prestamos atención, entendemos lo bien que están
y por qué a ellos les gustan, les divierten y emocionan. Escuchar
música, fijarse, seguir sus evoluciones, intentar entenderla y
disfrutarla, nos hace más inteligentes y más abiertos.

También existe una música académica y culta, más complicada y con
muchas reglas. Los compositores tienen que estudiar mucho para
dominarlas. Es la música clásica europea, música que gustaba a los
reyes y a los ricos hace dos y tres siglos. Los músicos sufrían mucho
porque eran los que les pagaban y tenían que agradarles. Sus vidas
fueron casi siempre desgraciadas. Hubo hombres muy inteligentes que
compusieron piezas enormes y muy emotivas que todavía se siguen
escuchando y siguen entusiasmando. Es la música de los compositores
clásicos, Bach, Mozart, Beethoven, Wagner, Stravinsky…

En el siglo XX los músicos se cansaron de seguir reglas y empezaron a
inventar y descubrir cosas por cuenta propia. Es lo que se llamó
música contemporánea y todavía hay gente que no la entiende y se
enfada y protesta. Un señor austriaco que se llamaba Schönberg que
escribió un libro muy gordo explicando toda la música y todas sus
reglas para dejarlas bien claras y que los músicos pudiesen inventarse
sus propias maneras de componer. Los descubrimientos de la música
contemporánea se han utilizado mucho por ejemplo en la música de
películas para las escenas de más miedo y más tensión. Entre los
músicos del siglo pasado que hicieron cosas más innovadoras está el
compositor húngaro Bela Bartok que trabajó a partir de las canciones
tradicionales, que colaboró con músicos de jazz y compuso mucha música
para niños y para estudiantes.

La música cambió muchísimo durante el siglo XX porque inventos como la
radio, el tocadiscos y la televisión la difundieron por todas partes.
Toda la música se hizo muy popular y entró en la vida cotidiana de la
gente y de las familias. Se desarrolló una gran industria y se ganaron
muchos millones sobre todo cuando la música de los negros
norteamericanos, el rock and roll, se convirtió en símbolo de la
juventud mundial que expresaba con sus bailes y sus ritmos sincopados
sus vivencias y su incomprensión del mundo de los adultos.

Norteamérica ha sido una gran potencia mundial con mucho dinero y su
música se ha expandido a todas partes. Al igual que todas las músicas
populares, la música norteamericana es preciosa y todo el mundo la
escucha muy a gusto aunque algunos se quejan porque nos olvidamos de
la música de nuestros abuelos. La mayor parte de la música que los
Estados Unidos han exportado es música negra: jazz, blues, r&b y rock
and roll. El jazz es música improvisada y muy emocional, el blues es
primitivo, sencillo y muy triste. El r&b, rhythm and blues o soul es
bailable y también sentimental.

Ilustración de Jonas Bergstrand

Hubo artistas muy importantes dentro del mundo del rock and roll:
Elvis Presley, un chico pobre del sur de los Estados Unidos, con una
voz preciosa y ropa color rosa, fue el primero que atrajo al gran
público hacia esa música del ghetto. Los Beatles eran de Liverpool,
llevaban flequillos largos y componían sus propias canciones con ayuda
de un músico mayor y muy entendido que se llamaba George Martin. Los
Beach Boys fueron sus principales competidores en Estados Unidos. El
punk rock es el estilo de rock and roll más sencillo y más salvaje y
también existe una música machacona y divertida para bailar en las
discotecas los fines de semana. Michael Jackson es el cantante que más
discos ha vendido en la historia.

Toda esta música se ha difundido a través de discos, cassettes y CDs.
Muchas veces se pensaba que el público era idiota y se inventaban y
promocionaban músicas ratoneras y muy bobas. Estas músicas casi nunca
gustaban y la gente fue cansándose de prestarles atención. Los hombres
de negocios musicales pensaron que el público era todavía más idiota y
siguieron bajando el nivel. La gente dejó de hacerles caso del todo y
empezó una crisis muy grande de la que seguramente habréis oído
hablar. Esta crisis es muy buena porque todos los que estaban en la
música sólo para ganar dinero se van a retirar y toda esa música
estúpida, fea e irritante que tanto nos molesta va a desaparecer.

No se sabe cuando se inventó la música. Las tribus más primitivas
tienen su música, como los complicados ritmos de los dogón del África
Occidental. Las culturas más antiguas conservan con orgullo su música
como los gongs de la isla de Bali que recibían y sorprendían a los
navegantes europeos hace siglos y siguen dando la bienvenida ahora a
los turistas que aterrizan allá. Las canciones y los bailes son una
seña de identidad importante para los pueblos y todo el mundo tiene
una música que significa algo importante en su vida. Los esclavos
africanos llevaron su música a América y los gitanos trajeron la suya
desde la India. La etnomusicología es la ciencia que se dedica a
estudiar todo esto.

Cada siglo y cada época tiene su música. Los gustos, la manera de
vivir y de entender la vida y los acontecimientos históricos hacían
que la música cambiase y evolucionase. La música antigua da mucho
miedo. Eran épocas de mucha ignorancia y casi todas las canciones se
han perdido. Los frailes en cambio, copiaron la música religiosa en
pergaminos bellamente iluminados que se han seguido cantando hasta
ahora. La gente cantaba cuando trabajaba para animarse y como no había
periódicos ni telediarios, se contaba las noticias y los sucesos por
medio de canciones para que no se les olvidasen. Algunos siglos
después, cuando ya se había inventado el papel, se empezaron a hacer
recopilaciones de canciones populares. Muchos compositores clásicos
las han usado para inspirarse.

A casi todo el mundo le gusta la música. A muchos nos gusta cantar,
bailar o aprender un instrumento. Si se aprende bien, se puede ser
profesional de la música y dedicarse a interpretarla o a componer
piezas nuevas. Se puede investigar la música y estudiar las partituras
y las grabaciones, se puede vender y promocionar la música y los
conciertos y se puede ser también profesor, comentarista o DJ. Son
profesiones interesantes que aportan mucho a la sociedad y hacen la
vida de los demás un poco mejor y más feliz.

También nos hace más felices e inteligentes escuchar música en casa,
en el coche, en la tele o en cualquier aparatito que nos permita
llevar a todas partes la música de nuestros favoritos o esas otras
músicas que nos intrigan y atraen. Y ¿cómo no? la música que gusta a
nuestros amigos y vecinos que nos ayuda a comunicarnos con ellos y a
entenderles mejor. Por eso, como dice la canción, es una muy buena
idea añadir un poco de música a nuestra vida.

Pat God es escritora y periodista musical. Ha escrito un montón de libros sobre música y le encantan los gatos.
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