Si os fijáis en la foto veréis a Tragaletras en una biblioteca. Después de la Feria del libro de Madrid se fue de vacaciones. Viajando por toda Europa llegó hasta Amsterdam. Allí descubrió la Openbare Bibliotheek. Una biblioteca de ocho pisos, con cafetería, restaurante y unas vistas estupendas de la ciudad. Empezó a sentir cosquillas en el estómago mientras la recorría. Había sillones comodísimos, te prestaban ordenadores portátiles y tenían una enorme sección de literatura infantil. Y se decidió. Nos mandó un correo electrónico que decía “…os voy a echar mucho de menos… No os podéis imaginar lo chulo que es esto. Cuando tenga un sitio donde vivir podréis venir a visitarme… Despídeme de todos los tragaletras.
Y así es cómo nos hemos quedado sin mascota. Ordenando, triste, el armario donde guardo los libros y los papeles del club vi algo que me dio que pensar. Un libro en la estantería de abajo. Estaba mordisqueado. ¡Era el último libro que Tragaletras se estaba comileyendo! Días más tarde, contándoselo a María y Karen se les ocurrió una idea. Hicieron un dibujo chulísimo para que lo usáramos como logotipo. Así ahora aunque no esté Tragaletras nos acordaremos de él.

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